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martes, 17 de mayo de 2016

La pareja perfecta

  Nunca se le había ocurrido visitar una tienda de esas, como las llamaba su amiga entre risas, una tienda de esas como todo el mundo entenderá es un sex shop. 
    Aunque le costó entrar, una vez dentro se entusiasmó, paseó por los pasillos, admiró los ciento y un mil aparatatitos de los cuales el noventa y nueve coma nueve por ciento no sabía para qué servían, así que estuvo un buen rato elucubrando teorías a cual más ingeniosa para su utilidad.
  -Este nunca falla, es de lo mejor -le dijo una joven que apareció de pronto a su lado haciéndole dar un respingo.
   -Gracias, en realidad solo estoy mirando.
   Pero qué idiotez acababa de decir, pensó. La joven, imaginó ella que era una dependienta, pero no le quedó claro, ya que del mismo modo que apareció desapareció, justo después de ponerle en las manos tan confiable aparato. Se lo quedó mirando con ojos curiosos y sopesándolo, era bastante pesado pero suave y sedoso al tacto, la curiosidad pudo con ella y accionó el botón de encendido pensando que no tendría las pilas puestas. El corazón se le aceleró cuando el aparato casi se le escapa de las manos con la vibración, casi sin querer lo puso a su máxima potencia... "uff, esto promete", se dijo poniéndose cachonda solo de imaginarse en casa con aquello entre las piernas. Pero a ella realmente no le hacía falta ningún aparato, pensó. 
    Desde que lo había dejado con su última pareja se las apañaba muy bien ella sola, era perfectamente capaz de llegar al orgasmo masturbándose, pero era curiosa por naturaleza y aquella vibración en las manos la estaba poniendo y mucho así que con su recién descubierto tesoro se fue al baño, no podía aguantar un segundo más.
    Cerró la puerta con el pestillo y deslizó hasta la rodilla su tanga negro de encaje, se sentía húmeda y caliente, separó un poco las piernas y dejó que el vibrador rozara su sexo con una placentera y agradable sensación, le dio un poco más de potencia y rozó con él su clítoris abriéndose los labios con sus dedos y poco a poco lo hizo ir arriba y abajo... Wooow, se podría acostumbrar a aquella sensación. Los pezones se le endurecieron, a medida que se iba introduciendo a su nuevo compañero un delicioso cosquilleo tensó su vagina y su ano.
    Unas intensas oleadas de placer inundaron su cuerpo, su respiración se agitó y su corazón bombeaba con fuerza, una explosión de contracciones se adueñaron de su sexo y subieron por su vientre.
    -Joder -exclamó tapándose la boca por el miedo a ser descubierta. El orgasmo había sido brutal, se quedó laxa, sus manos quedaron inertes y el aparato cayó al suelo, una languidez se instaló en su cuerpo y tuvo que dejar pasar unos minutos antes de recomponerse.
    Antes de salir limpió a su nuevo compañero de piso y con una sonrisa en la boca le dijo: Creo que vamos a ser la pareja perfecta.