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martes, 14 de febrero de 2017

Otro San Valentín

Hoy es 14 de febrero, dicen que es el día de los enamorados, otros dicen que es un día comercial, que son inventos del capitalismo, que todos los días deberían ser el día de los enamorados.
Voy a contar como sería según Marta un día del amor perfecto, pero que está segura que nunca va a tener, al menos eso dice.
Marta es una trabajadora incansable, fuera y dentro de casa, no sabe mandar, así que sus subordinados son felices con ella, antes que ellos lleguen ya tiene la mitad del trabajo hecho, y entre los trabajadores está su marido, nunca aceptó eso de ser su subordinado y ese malestar minó el cariño que se tenían, así que hace bastante tiempo que el día de los enamorados no tienen mucho sentido para ella, tampoco es que antes su Manolo hubiese sido demasiado detallista, pero alguna cosita se acordaba de regalarle, incluso alguna vez había tenido el detalle de reservar mesa en algún restaurante. Pero todo eso se acabó, hacía bastante tiempo que se había instalado en su casa el desanimo. Manolo ya no era el de antes, se había dejado llevar de la vida y ni siquiera por convencionalismo era capaz de dar un beso de más, sus besos estaban contados, uno por la mañana al despertar, un simple roce de labios, no sea que Marta quiera más, el otro beso del día es el de la noche, exactamente igual, parecen besos calcados, dados con esa desgana del que los da porque es lo que toca, sin nada de sentimiento, cuanto menos pasión. 
Y hoy es el día, el día de los enamorados, será como cualquier otro, un beso al despertar, sin emoción alguna, irán a trabajar, volverán del trabajo, comerán los dos uno delante del otro, la televisión puesta, por aquello de que algo de ambiente hay que tener, aunque sea sintético, después cada uno hará sus tareas y por la noche el ritual será el mismo, cena en silencio, beso sin emoción y a dormir.
Por eso siempre piensa cómo sería su San Valentín perfecto, no necesita regalos caros, o quizá los que necesita son los más caros de todos, ella con un abrazo por sorpresa tiene bastante, un beso por que sí, un te quiero a traición, sin necesidad de nada más que el sentimiento, la necesidad de decirlo, ella se conforma con un regalo que no valga dinero, un regalo de los que no hay dinero para pagarlo, un regalo que sabe que en su actual circunstancia nunca llegará...