—¿Hay alguien? —preguntó al ver que el cuarto estaba vacío.
No obtuvo ninguna respuesta. Empujó la puerta, esta cedió y ella asomó la
cabeza, no vio nada, solo polvo y desolación. Parecía como si allí nunca
hubiese habitado nadie, sin embargo la mesa estaba puesta para dos comensales. Miró
el papel que llevaba en la mano. Salió a la calle y volvió a mirar el número,
la dirección era correcta, no entendía nada.
—¡¡Holaa!! —gritó un poco más fuerte, pero no acudía nadie. Qué extraño,
pensaba, para qué me citan aquí si luego no se presentan. Necesito este
trabajo, pero la casa me da grima, parece una casa encantada de las que salen
en las películas de terror, y eso sí que no, con lo cagueta que soy, se repetía
precisamente para infundirse valor.
Entró de nuevo. Al fondo había una puerta, pensó que a lo mejor la
persona que la citó no se había dado cuenta de la hora, aunque mirando aquella
zahúrda no sabía si haría bien en coger aquel trabajo, todo parecía llevar
mucho tiempo sin que le pasaran un trapo, todo no, se dijo, la mesa estaba
puesta de un modo impecable y vajilla y cubertería relucían, así que alguien
tuvo que hacerlo.
De pronto apareció una especie de mayordomo con una mesita auxiliar en la
que llevaba una sopera de la que emanaba un aroma delicioso, aunque con el
calor que hacía la verdad era que no apetecía mucho. Entró, se paró delante de
la mesa y empezó a colocar los platos como si ella no estuviera, como si fuera
transparente.
—Oiga, por favor —se dirigió al mayordomo sin obtener respuesta alguna—, ¿me puede prestar un poco de atención? Será solo un momento.
Silencio fue lo único que obtuvo de él hasta que empezó a sonar una
música al fondo, si no estaba equivocada era un allegro de Bach, el concierto
nº 5 en Re Mayor, aquello era surrealista ¿Qué estaba pasando allí? ¿Se estaban
riendo de ella? No quería estar más tiempo dentro de aquella habitación. Dio
media vuelta sobre sus pasos y se dirigió a la salida.
La mano del mayordomo cogió el pomo de la puerta, pensando ella que le
franquearía el paso, pero la sorpresa fue mayúscula cuando lo que hizo fue darle
media vuelta y cerrar con llave.
—La persona que entra en este cuarto, no sale —oyó una voz de
ultratumba.
Se asustó, ahora sí lo estaba de verdad. Ella había aceptado un trabajo
por Internet, no un secuestro, que era lo que aquello parecía. El corazón le
bombeaba a mil. El sudor corría por sus sienes y le empezó a faltar el aire, aquello no
podía ser cierto, ella sólo había respondido a un anuncio en el que buscaban
niñera.
Una puerta chirrió al fondo. No vio salir ni entrar a nadie. Algo le rozó
el brazo y ella tembló de pies a cabeza. Una mano se posó en su hombro y la obligó a
sentarse. Más que una mano parecía una garra. La estancia estaba en penumbra. El terror se estaba apoderando de ella. El aire no entraba en sus pulmones
cuando el mayordomo empezó a servirle la sopa, el olor para nada casaba con el
aspecto, un líquido oscuro y viscoso. Se echó hacía atrás y crujió la silla. La
mano del mayordomo la colocó en su sitio de un empellón, se le cortó de golpe
el hilo de aire que con tanta dificultad llegaba a sus pulmones.
Frente a ella apareció un bebé sin saber cómo ni de dónde. El bebé era
raro, sus movimientos eran lentos, pesados, mecánicos. Lo miró con atención y
le pareció un muñeco de esos que parecen reales. Le produjo grima, alargó la mano
para tocarlo y este empezó a llorar. El llanto era enlatado, eso sí lo notó a la
primera. ¿A qué venía aquella broma macabra?, si es que lo era. Los nervios
estaban a punto de estallarle. La ansiedad había hecho presa de ella.
—Debes acunar al bebé —sonó la voz de nuevo—, necesitamos saber si serás
una buena nurse.
—Perdón, pero creo que no me interesa el trabajo —dijo sollozando con
un casi imperceptible hilo de voz.
—Entonces no se hable más, eres libre.
De pronto se encendieron todas las luces, aparecieron globos y
serpentinas.
—¡¡Felicidades!! —Corearon los que suponía eran sus amigos apareciendo de
un falso decorado.
Es una broma de cumpleaños, le explicaron al cogerla del suelo casi
desmayada del susto ¿Porque es hoy tu cumpleaños, no?
