jueves, 22 de octubre de 2015

Un mal día

El día había comenzado mal, llegó una hora tarde por culpa de la caravana y cuarenta y cinco minutos más buscando aparcamiento. En aquella zona había días que era verdaderamente un milagro encontrar un hueco donde dejar el coche. Las prisas por adelantar lo atrasado le hicieron coger un tremendo dolor de cabeza y para rematar al salir a comer se encuentra el regalito, el coche se lo había llevado la grúa ¿había algo más que le pudiera salir mal? ella creía que no. El karma la había abandonado.
El mal humor no era solo por la negrura de su aura, su "amigo con derecho a roce" hacía más de una semana que no le enviaba ni un triste hola. Llevaba días diciéndole que la compensaría por su falta de atenciones, que estaba hasta arriba de trabajo y todo eso. Todo eso que a oídos de una mujer suena a excusa. Desde luego su vida no podía ser más triste, hasta las moscas tenían más vida sexual que ella.
De pronto sonó su móvil, se puso tensa, ¿qué nueva mala noticia llegaría ahora? No, por primera vez aquel día la noticia tenía buena pinta.
  -Hola, reina.
  -Hola.
  -¿Qué tal estás, preciosa?
  -Pues no muy bien, estoy comiendo chocolate...
  -Mmmhhhh, ¿Qué problema tiene mi cielo?
  -Tu cielo no lo sé, pero yo soy la persona más desgraciada del mundo.
Él sabía que cuando ella se tiraba al chocolate su estado de ánimo estaba por los suelos, así que la instó a desahogarse, que sacara la rabia contenida, era la mejor forma que tenía de calmarla. Cuando lo puso más o menos al tanto de todo se sumió en el silencio.
  -Qué sugieres -aventuró él de pronto.
  -No entiendo, qué tengo que sugerir, estoy un poquito espesa esta tarde.
  -Bueno, pues no sugieras -dijo él conciliador.
  -Dime algo divertido, a ver si se me pasa el mal humor -pidió ella.
  -Que te tengo ganas, ¿te parece bastante divertido?
  -Con lo abandonada que me tienes, ¿qué se supone que debo contestar a eso?
  -Pues lo que te de la gana.
  -Lo que me de la gana. O ¿qué también te tengo ganas?
  -Si coincide con lo que te de la gana...
  -Coincide, coincide.
  -La vida es bella jajaja.
  -Solo a ratos -contestó ella algo negativa todavía.
  -Cariño, te tengo que dejar, un beso.
  -Un beso -contestó ella malhumorada de nuevo.
Para esto mejor que no me hubiese dicho nada, pensaba. Necesitaba de sus caricias, de sus besos y abrazos, necesitaba tenerlo dentro de ella, necesitaba todo de él, aunque fuese por un rato y aquello estaba complicado, no solo por su trabajo que lo absorbía todo el día, también tenía una familia a la que no quería renunciar, y aunque a ella la quería mucho nunca le fue con mentiras, siempre habló claro cuando le propuso ser su amante, él necesitaba más sexo del que tenía en casa, pero... como siempre había un pero. Y ella con pero y todo, aceptó.
Había pasado media hora desde la conversación cuando sonó el timbre.
Allí estaba él, con una caja de Ferrero Rocher en una mano y un abrazo en la otra.
Teresa Mateo




lunes, 5 de octubre de 2015

El sobre

Llevaba esperando una respuesta desde hacía una semana, se habían dado un tiempo, según él, para reflexionar sobre su extraña relación. 
Desde sus últimas palabras, ella se dio cuenta que había metido la pata, o no, cuando  se habla con el corazón no se tiene miedo a decir lo que se siente, hasta que sientes que la otra persona no siente lo mismo que tú.
Toda un larga y angustiosa semana, sin una mínima señal de su existencia, una interminable semana, una semana esperando una señal de que por él las cosas iban a continuar igual, pero parecía ser que no, ya nada sería igual.
Ella se dio cuenta en el momento de decirlo, no se podía decir a un hombre que eres controladora, aunque no lo dijera en el sentido que él lo tomó. Ella sencillamente necesitaba controlar su vida, para nada quería controlar la de él, para eso estaba su esposa, y si ella no lo hacía ¿qué podía controlar una amante? ella solo era eso, su amante, y como tal ya le estaba bien, pero los hombres son tan simples que ese pequeño comentario lo asustó, él podía hablar de cualquier cosa, por eso ella lo adoraba, adoraba aquellas largas pláticas en que podían tratar cualquier tema de actualidad, desde religión a política pasando por el tiempo y qué decir cuando sus conversaciones elevaban en bastantes grados la temperatura, pero nunca se permitía hablar de futuro y ella estaba de acuerdo, ella no quería ni podía cambiar su vida más allá de aquel escarceo.
Que se viniera abajo por un simple comentario lo había bajado del pedestal en el que ella lo había subido. De todos era sabido que en toda relación hay un componente de idolatría, sobre todo, cuando es a una edad madura en que se es capaz de controlar las mariposas que revolotean en el estómago.
Aquella mañana llegó un sobre a su nombre, ni siquiera fue capaz de dar la cara, envió un puñetero sobre.
Lo abrió con las manos temblorosas, y, aunque suponía que sabía su contenido, un rayito de esperanza y alguna que otra mariposa querían revolotear en el vacío estómago de ella, revolotead despacio queridas mariposas, este amor se muere y con él, vosotras también moriréis, les comunicó con pesar.
Nada, el sobre estaba vacío, no había carta alguna en su interior ¿Qué significaba aquello? ¿Ni siquiera era merecedora de una explicación?.
Teresa Mateo

martes, 22 de septiembre de 2015

Un banco en el parque

Llegó tarde, pero llegó.
Durante mucho tiempo no quiso hacer caso al corazón. Había sido una decisión muy meditada, sonrió para sí al pensar en lo impulsiva que había sido de jovencita. Cuanto le había costado contener esos impulsos. El último acto impulsivo que había cometido fue casarse. Ya en el altar se había dado cuenta que se equivocaba, pero la juventud cree que todo lo puede y pensó que lo cambiaría, pensó que ella tenía un arma poderosa para transformar su genio en cariño. Como con todo lo que tenía que ver con él, se equivocó, quién no quiere cambiar nunca cambia, le comentaba una buena amiga, aunque ella siempre contestaba que con el tiempo lo lograría, pero no fue así, él no cambió , pero ella si.
Su alegría poco a poco había ido dando paso a la tristeza, a la apatía, a la soledad. Hasta que lo conoció, al principio pensó que sencillamente era alguien con quien conversar, después quedaron a tomar un café, ella se sentía tan sola que aquel café abrió la compuerta de su ilusión. Después de aquel día llegaron otros, una invitación a comer, un paseo por el parque.
Volvía a sentirse viva, aquella compañía le sentaba tan bien, que aquel que nunca la miró se dio cuenta que ella había cambiado. Él, que nunca se fijó cuando el cambio la había ido apagando, cuando sus ojos dejaron de brillar, ahora se reía de ella por sus ganas de verse bien. ¿No eres muy mayor para tanto maquillaje? le decía con sorna. 
Lo de ahora no era tal cambio, era una regresión, sencillamente volvía a aflorar la mujer que llevaba tanto tiempo dormida en su interior.
Y llegó el día que ella tanto temía, no quería reconocerlo, ni ante sí misma, pero se había enamorado. Se había enamorado de aquel personaje que parecía salido de una de sus novelas favoritas, se había enamorado de alguien que había llegado demasiado tarde a su vida, después él le confesó lo que sentía por ella y se asustó.
Huyamos, le dijo él, una fría mañana de invierno. Pero la otrora impulsiva no quería volver a equivocarse, le dijo que lo tenía que meditar.
Si lo tienes que pensar es que no me amas lo suficiente, pero como yo sí que te amo por los dos te espero en el parque de nuestra primera vez. ella no le prometió nada.
Dio muchas vueltas, ¿realmente quería romper con todo? tantos años reprimiendo sus emociones la habían hecho cauta, incluso timorata, asustadiza. Pero al final el corazón manda sobre la razón y dijo sí. Sí, quería empezar de nuevo, se merecía aquella segunda oportunidad.
Durante la noche había caído una gran nevada y el frío calaba los huesos, no le importó, se puso unas botas, el plumas, la bufanda y salió corriendo hacía la felicidad.
Y llegó, pero llegó tarde. el banco estaba vacío, lo único que encontró fueron unas huellas que se alejaban maculando la hermosa sábana blanca que cubría el parque aquella mañana.
Teresa Mateo
                              

lunes, 29 de junio de 2015

Tórrido verano

Querido amante:
Esta misiva no es ningún reproche, para nada, no es algo que deba ni quiera hacer, solo es una reflexión sobre nuestra corta, pero intensa, historia.
Necesito hacerle una pregunta. ¿Tiene usted algún problema conmigo?
Desde hace unos días estoy notando un cambio de actitud con respecto a lo nuestro, sus llamadas son bastante más esporádicas, desde el día aquel en que estaba usted sumido en un tórrido verano, parece que de pronto se haya instalado en un largo y gélido invierno.
Ya sé que quedamos que nada de exigencias el uno con el otro, ni condición alguna, esto solo era dar y recibir el cariño que se nos privaba por otro lado, sin más complicaciones que encontrar el momento idóneo para satisfacer nuestros deseos o necesidades. Necesidades que a lo mejor han ido dando paso a otro tipo de sentimiento del que no debemos hablar, ni usted ni yo. 
Pero necesito saber el por qué de su frialdad, necesito saber si lo suyo era solo el placer de la conquista, que una vez conseguido el objetivo, una vez la presa está en la jaula, usted necesita salir de caza nuevamente. Lo entiendo, es usted un mujeriego empedernido y yo sabía dónde me metía.
Otra posibilidad que ha pasado por  mi cabeza, es el trabajo, sé que es usted un hombre muy ocupado pero ¿tanto cuesta saludar? un whatsapp son solo unos segundos de su caro y escaso tiempo. 
He de decirle, querido amante, que yo no sabía lo que necesitaba, hasta que usted me lo hizo apreciar, ahora que mis carencias son notables y sus besos y sus caricias saciaban mi sed, ahora usted me niega el pan y la sal de nuevo.
Usted sabía que yo era lega en las artes amatorias, usted me inició en el mundo de la mentira, de las excusas, de los momentos robados. Yo era una señora de mediana edad, trabajadora fuera y  dentro de casa, hasta que usted me dijo aquel: "Hola, guapa", desde entonces, mis días eran más luminosos. En mis ojos se instaló otro brillo, otra luz, y esa,  se la debo a usted, querido amante. Eso se lo debo a nuestras agradables conversaciones, ya que todo no era sexo, ni mucho menos, de vez en cuando nos tirábamos nuestras puyitas, que me hacían reír a carcajadas, y aún estando en la oficina, no podía dejar de mirar el móvil a escondidas esperando un mensaje nuevo, una nueva conversación dirigida siempre, por el gran estratega que lleva dentro.
También he pensado que su falta de interés por mí, se deba a que haya podido decir o hacer algo que lo haya molestado, pero no acierto a saber que pueda ser.
Querido amante, otra cosa que echo de menos son los cariños y cielos entremezclados en sus conversaciones, como también necesito sus adjetivos "des"calificativos, También me hacen falta las fotos de besos almibarados que me manda por el móvil y que yo suelo responder con alguno de película, solo por confundirlo, pero que usted sabe descifrar tan bien.
Otra de mis elucubraciones, sabe usted que pienso mucho, podría ser que su adorada esposa hubiese sospechado algo, pero usted es todo un maestro en estos artes y lo descarté al momento.
Querido amante, no sabe usted lo confundida que me tiene, Parece ser que se le acabaron los guapa de rigor a esta gata pretenciosa, antipática, marrullera y canallesca. Decirle, querido amante, que si me ha cambiado por otra lo entenderé, sé que no he sido la mejor amante, pero he de decirle que me he esforzado, que el cariño que le he dado, aunque no haya sido ningún esfuerzo propiamente dicho, siempre ha sido de verdad, nada fingido, supongo que usted, querido amante, esperaba más pasión, pero le dije que necesitaba tiempo, soy una mujer cohibida con respecto al sexo y solo ahora estaba empezando a dejar que aflorase la sensualidad que llevo reprimiendo tanto tiempo.
Otra de las hipótesis que he barajado, querido amante, era la de los sentimientos, los míos solo yo los sé, pero es posible que sin quererlo usted se haya involucrado más de lo que esperaba, ¿recuerda que me dijo que usted no se iba a enamorar? pues bien, ilusa de mí, he llegado a pensar que usted se estaba enamorando, y le ha dado miedo llegar a enamorarse de verdad, con los cinco sentidos. Por eso, querido amante, por eso y solo por eso yo no le pido nada, no le voy a reprochar nada, no soy de montar escenas por nada, eso sí, querido amante, le pediría un poquito de sinceridad.
Suya por siempre
Clío
Teresa Mateo



lunes, 15 de junio de 2015

Reseña en el blog Ángeles en la lectura

Reseña novel: Otoño en la piel, primavera en la sangre, de Teresa Mateo
Título: Otoño en la piel, primavera en la sangre
Autor: Teresa Mateo Editorial: Independiente
Año: 2013 ISBN: 978-1484175491 Páginas: 324 Precio: 11'45€
Venta: http://www.amazon.es/Oto%C3%B1o-Primavera-sangre-Teresa-Mateo/dp/1484175492
SINOPSIS
Un viaje por sorpresa, un encuentro accidentado, una despedida forzosa y toda una vida de arrepentimiento. Meritxell Llobet, tuvo que dejar atrás su gran amor por cumplir su promesa de matrimonio, durante más de veinte años pagó cara su infidelidad, lo que la mantenía con vida eran sus hijos y sus libros, hasta que un día, el pasado volvió... se presentó en forma de programa de televisión.
 PERSONAJES Meritxell: es la protagonista. Tras veinte años de matrimonio, su vida está vacía, su matrimonio muerto y sólo le queda ver la vida pasar. Pero un día, en las vacaciones de verano, una serie de televisión que ve su madre le recuerda un pasado que enterró demasiado dentro, y un vacío que creía haber olvidado. Guy: es el protagonista. Actor famoso norteamericano, su vida sentimental es un auténtico caos desde que se divorció. Pero todos sus problemas con el sexo femenino se deben a que no ha conseguido olvidar a la joven a quien conoció hace más de veinte años en un hotel, y de la que se enamoró perdidamente.
OPINIÓN PERSONAL Meritxell está prometida, y se va a casar en unos pocos meses. Decide viajar con su prima a Nueva York, un viaje que les han regalado, y despedirse así de su vida de soltera. Pero en ese viaje conocerá a Guy, un guapísimo joven estudiante de psicología con quien al principio chocará. Pero es cierto que los polos opuestos se atraen, y ambos terminan teniendo una aventura, de la que surgirá un amor como pocos, pero los miedos de Meritxell a desafiar los convencionalismos harán que abandone a Guy para casarse con su prometido, aunque jamás ha podido olvidar aquellos ojos verdes. Más de veinte años más tarde, la vida de Meritxell ha caído en la monotonía, su matrimonio está vacío y lo único que le queda son sus hijos. Pero un día, mientras ve una novela en la tele con su madre, vuelve a ver a ese hombre que le robó el corazón tantos años atrás. ¿Será una premonición de lo que está a punto de ocurrir? Ésta novela nos cuenta la vida de Meritxell, una mujer cuarentona que no lo ha tenido nada fácil en la vida. Primero nos cuenta su juventud, su viaje a Nueva York, y su aventura con el que se convertirá en el amor de su vida. Y después viajamos al presente, a su vida vacía, a su monotonía, y cómo ésta puede cambiar de una manera muy drástica. He de decir que la trama me ha encantado, es una historia que me ha resultado muy bonita y que tiene bastante fondo. Sin embargo, he tenido un par de problemillas para disfrutarla plenamente. Ha sido una novela que me ha resultado un poco espesa. Para mi punto de vista, la autora ha abusado de las descripciones, ha habido muchas partes de la novela que me han parecido innecesarias. Esto ha hecho que la lectura se e hiciera pesada en algunos puntos y me costase leer. Otra cosa que he visto es que la autora pasa de escribir en primera persona a escribir en tercera. La primera persona (cuando habla Meritxell) no se ha conectado bien con la tercera (cuando habla de Guy) y eso me ha hecho perderme en algunos puntos, y no saber quién habla. Por lo demás, la novela me ha gustado. Es una historia de amor de las que casi no se ven, de las que cuentan la historia de personas de mediana edad, me ha recordado a las novelas de Danielle Steel en la forma de describir las escenas. Los personajes tienen personalidad, tienen alma, y ha sabido hacer que te identifiques con ellos. La forma de escribir de Teresa es clara, utiliza un vocabulario rico y variado, a la altura de cualquier lector. Las escenas de sexo, como Danielle, son suaves, apenas un par de pinceladas, casi parecen de otra época (no es una crítica sino todo lo contrario, que hoy en día se abusa del erotismo) En definitiva, ha sido una novela que con un poco más de experiencia y técnica podría haber llegado a ser una obra de arte. Considero que los fallos de Teresa son fruto de la inexperiencia y que conforme vaya escribiendo más libros se irán corrigiendo, haciendo de ella una gran escritora. Puntuación angelical...



domingo, 31 de mayo de 2015

Entrevista en el blog ANGELES EN LA LECTURA

Conociendo noveles: Teresa Mateo




BIOGRAFÍA


Quisiera presentarme: mi nombre es María Teresa Mateo, nací en Sabadell (Barcelona) allá por octubre 1960, por lo tanto soy de signo Libra, dicen que el símbolo del equilibrio, dejémoslo ahí.
Nunca destaqué en ningún deporte, ni fui brillante en mis estudios, aunque en mi defensa debo decir, que creo ser la única criatura en el mundo, que hace pellas en clase para irse a leer a la biblioteca.
Acabé mis estudios sin pena ni gloria, empecé a trabajar en el negocio familiar y nunca dejé de leer, ni un solo día, la lectura fue (y sigue siendo) mi pasión, hasta que empecé a escribir; Y empecé por casualidad, todo el mundo me incitaba a la locura, yo creí estar más cuerda que ellos, hasta que ganaron la batalla.
Aparte de escribir y leer, hago otras cosas: Tengo un negocio de perfumería y estética, estoy casada, y tengo dos hijos.
Mi primera novela es: OTOÑO EN LA PIEL, PRIMAVERA EN LA SANGRE
La segunda es: EN TU AUSENCIA
Las dos son de corte romántico actual, no tienen nada que ver con vampiros ni son excesivamente eróticas, aunque los comentarios en Amazon son muy positivos.


SU OBRA





Un sueño cumplido, un viaje inesperado que romperá todos los esquemas a los que estaban ligados.
Treinta años después:
Un matrimonio sin amor, un recuerdo dormido que despierta de pronto.
Unos sueños latentes, la asaltan de vez en cuando, sueños en que su cuerpo sigue sintiendo la llama del amor, sueños que están a punto de hacerse realidad.
Verlo allí de nuevo ante ella, real y tangible, superó todas sus fantasías y la sumió en la noche más oscura.
¿Realidad o fantasía? ¿Le estará jugando una mala pasada su subconsciente?
¿Será demasiado tarde para ella? ¿Podrá recuperar los años perdidos?
Un libro lleno de conflictos en que se mezclan los celos, la traición, el desamor, la venganza, con un amor para el que las fronteras no serán
suficiente.

De  venta en Amazon


ENTREVISTA




¿Cuándo comenzaste a escribir?

Empecé a escribir por azar, la crisis me dejó demasiado tiempo libre y mi cabeza siempre ha ido a cien y al estar sin hacer nada bullían en ella mil historias, así que decidí ponerlas en papel a ver como quedaban, eso sí, animada por gente que creían en mí un poco más que yo misma.

¿Cómo te definirías como escritor/a?

Como escritora me definiría romántica, me gustan los finales felices. Aunque no quiere decir que lo que escriba sea demasiado almibarado. Intento poner un poquito de intriga en lo que hago.

¿Cuando comenzaste a escribir y qué te llevó a ello?

Empecé a escribir bastante mayor, cumplidos ya los cincuenta. Lo que me llevó a ello fue como dije anteriormente la crisis, aunque también otras circunstancias. Mis amigas ven potencial en mí, me pidieron una idea para un corto que no se pudo realizar y ese corto se convirtió en mi primera novela. A partir de ahí, no he podido parar.

¿Para ti escribir es una profesión o un hobby?

Para mí escribir es un hobby, me gustaría convertirlo en profesión aunque creo que tengo muchísimo que aprender.

¿A qué público va dirigida tu obra?

Mi obra está dedicada sobre todo a mujeres de mediana edad, porque creo que es un campo en la romántica que está poco cuidado. La sexualidad a los cuarenta/ cincuenta años es tan positiva o más que a los veinte o veinticinco, se tiene más experiencia y aunque quizá las reacciones son más pausadas no por eso son menos intensas. Espero que las lectoras de cierta edad se sientan identificadas.

¿Qué escritor ha marcado tu carrera?

Escritores que hayan marcado no solo mi carrera sino mi vida han sido muchos, soy una lectora empedernida desde la juventud, así que he leído de todo. Un escritor que me marcó siendo bastante joven fue Miguel Delibes con Las ratas, también Kenn Follet con Los Pilares de la tierra o de Gustave Flauvert Madame Bobary, pero en la novela romántica me han marcado dos escritoras, Diana Gabaldon con su saga Forastera y Nora Roberts a la que por cierto me negaba a leer pensando que no era mi estilo, hasta que la descubrí y me encantó.

¿Existe algún tipo de técnica que utilices a la hora de escribir?

Pues no tengo una técnica definida, al empezar a escribir casi por casualidad me dejé llevar por mis sentimientos y fui construyendo la novela a medida que iba surgiendo en mi cabeza, lo único que necesito es tener música de fondo y dejarme ir.

¿Leer a otras autor@s de tu mismo género literario cuando estás inmerso en la creación de tu obra es positivo o negativo para la misma?

Creo que leer autoras de mi género puede ser positivo y negativo a la vez. Creo que puedes caer en el error de copiar a la autora que lees, aunque ante un bloqueo siempre puede servir como inspiración, por mi parte suelo seguir con lo que estoy leyendo en ese momento independientemente de lo que esté escribiendo.

Cuando escribes, ¿lo haces para ti mism@ o por el contrario piensas en el futuro lector?

En principio escribo para mí, pienso que si a mí no me gusta lo que hago, difícilmente le va a gustar a un futuro lector.

Por último, cuéntanos un poquito más sobre tu obra.


Bueno, mi obra es bastante corta, solo he escrito dos novelas y estoy inmersa en la tercera, como dije antes son de corte romántico y dedicada sobre todo la primera a personas maduras. 


jueves, 14 de mayo de 2015

Ella frente al espejo

Ella se ha mirado al espejo, era un día como otro cualquiera, pero hoy se ha mirado al espejo. Un día que no tenía nada de especial, después de la ducha matutina se ha visto el pelo demasiado largo, ya tengo una edad se había dicho. Ha cogido unas tijeras y se lo ha cortado, se ha puesto leche hidratante en el cuerpo y se ha vuelto a mirar al espejo, es algo que no suele hacer, sabe que no es guapa y por mucho que le digan que la belleza está en el interior, no cuela, pero sin saber por qué, hoy se ha vuelto a mirar al espejo.
Ayer le habían regañado por vestir siempre de negro ¿Por qué motivo? le preguntaron, bueno, pues porque estiliza ¿Por qué si no?
Está bien, ha pensado, vestiré de claro, blanco como le habían aconsejado no tenía nada, ella no se veía con un color tan puro, ella no lo era, no era ni mejor ni peor que las demás, tenía muchas cosas en la mochila que nunca podría confesar.
En crudo sí, en crudo tenía un conjuntito de hacía unos cuantos años, ya que como solía ir de negro, allí seguía esperando que llegase el día de su estreno.
Y volvió a mirarse en el espejo, bueno, los kilos estaban allí, con blanco o con negro esos no bajan, al mirarse de nuevo al espejo, pensó que podía acentuar un poquito más el maquillaje, salir un poco de la rutina del rimmel y el brillo de labios.
De nuevo se miró al espejo, no sabía qué le pasaba pero no podía dejar de hacerlo. No se vio tan mal como pensaba, a lo mejor tenían razón aquellas personas que ayer le dijeron que tenía que ser ella la primera en verse bien, seguía sin ser guapa pero...
Cogió la chaqueta, el bolso y salió, otra vez se miró al espejo en el ascensor. Tenía la impresión que aquel iba a ser un día diferente, él la llamaría y esta vez, cuando le dijese: ¡Hola guapa! no se iba a enfadar, se había propuesto sentirse guapa por él, se había propuesto adelgazar por él, se había propuesto tantas cosas por él.
Pero de nuevo, con espejo o sin espejo, aquel iba a ser otro día sin él.