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miércoles, 19 de junio de 2013

Un pedacito de mi.

Hoy les quiero contar un pedacito de mi vida, soy una mujer madura, casada y con dos hijos, que no me resigno al papel de esposa, madre, autónoma, ama de casa, economista por defecto, enfermera un poco a la fuerza etc...
Mi generación ha sido un poco la del después o quizá la del tarde, si no es que eres una alta ejecutiva o has nacido en cuna de oro, pues te ha tocado hacerlo todo por tus propios medios, es un poco lo que me ha pasado a mí.
Vengo de una familia modesta, mi padre era un trabajador incansable, una bellísima persona, un padre ejemplar y que por desgracia como muchos de su generación, sin estudios, aunque no por eso dejó de inculcarnos a mi hermano y a mí que la educación era básica en toda persona, aunque no le gustase mucho leer, admiraba mi pasión por los libros.
Después está mi madre, aparte de quererla con locura, la admiro, es una mujer hecha a sí misma, jamás ha pisado un colegio, pero de ella me vienen las ganas de saberlo todo y de no conformarme con lo cotidiano, ella siempre fue un ejemplo de superación, recuerdo que cuando éramos pequeños, al volver del colegio mi madre, nos sentaba en la mesa de la cocina con la merienda y mientras hacíamos los deberes ella aprendía lo que nos habían enseñado aquel día en clase, hacía tareas con nosotros y aunque tenga una letra horrible (siempre me meto con su escritura) aprendió a leer, a escribir y como dice ella las cuatro reglas, sin ser economista, ha sido capaz de sacar adelante su casa y un negocio, un autoservicio que montaron los dos con el esfuerzo de toda un vida de trabajo para dejarnos a sus hijos un futuro mejor.
Esta mujer admirable es, a sus ochenta y dos años una ávida lectora, sobre todo de biografías y de historia.
Esto no deja de ser un pequeño homenaje a unos padres maravillosos que me hicieron ser lo que soy y que me siento muy orgullosa de haberlos tenido.
Antonio Mateo Padilla QEPD
Angela Arenas Góngora. Que dios me la guarde y proteja muchos años más.
Gracias a ellos soy una mujer madura pero con muchas inquietudes, ahora que el tiempo me permite hacer lo que me gusta, doy gracias a dios por darme la oportunidad de realizar mis sueños, grandes o pequeños pero sueños al fin y al cabo.